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domingo, 1 de enero de 2012

El ciclo

Nos han subido los impuestos. Sí, los nuevos gobernantes, los del PP. Muchos millones pensarán que los suyos les han traicionado. Y han recortado gastos, bueno como estaba previsto, pero es que lo de los impuestos duele y mucho. Que gente como Kutusov se lleva quejando tres años de lo mismo y ahora vienen estos con más y peor.

Pero como lo hecho, hecho está y por más que gritemos, pataleemos y nos quejemos no vamos a resolver nada, permítanme que intente mirar un poco más allá y les explique cómo van a ser los próximos cuatro años y cuales son las ideas que han llevado al nuevo Gobierno a tomar estas decisiones que tanto nos están escociendo y más que nos escocerán. Eso tal vez nos sirva para al tener un mayor conocimiento de la foto general podamos tener un poco de esperanza.

Estamos viviendo en primera persona las lecciones que se estudian en la carrera de Ciencias Económicas y que como buen estudiante siempre dudaba de su aplicabilidad en la vida real. Ya he comentado en este mismo blog teorías como la Ley de hierro de los salarios o la Curva de Laffer y cómo se cumplen un siglo tras otro. Pero esta vez estamos asistiendo de nuevo a la teoría del Ciclo Político Económico. Esta teoría en me la explicaron en primero de carrera y consiste en lo siguiente:

Premisas: 1- Los partidos políticos tienen como fin primordial alcanzar el poder y mantenerse en él. 2- Los ciudadanos tienden a orientar su voto en función de los últimos acontecimientos, vamos, que su memoria para votar es corta.
Desarrollo: Los gobiernos recién elegidos toman las decisiones impopulares los dos primeros años de su mandato. El tercer año se rentabilizan las acciones tomadas para “vender” resultados el año anterior a las elecciones mediante bajadas de impuestos y otras medidas populares para la gente.

Como ven, lo que acaba de hacer el Gobierno es seguir el manual a rajatabla; dos años pagando más impuestos y con recortes que harán que cuando llegue 2014 y reciban un 3-5% más en la nómina lo malo se olvide. Con un poco de suerte para 2014 se recuperará el mercado de trabajo y se podrá vender fácilmente la idea de que se ha sufrido pero era por una buena causa. Más gente con trabajo, los funcionarios con el sueldo descongelado y menos retenciones en la nómina para todos. Alegría y la sensación de que se hizo lo que se tenía que hacer. Venta de la idea de que con  cuatro años de esfuerzo y eficaz gobierno más podemos ser los años del mundo y ¡voilá! Otra mayoría absoluta.

En 2007 el gobierno de ZP regaló los famosos 400€ y al año siguiente los volvió a cobrar con las elecciones ganadas. Cuando llegue 2015 nos habremos olvidado del cabreo monumental que nos agarramos en Enero de 2012 al ver nuestra nómina y volveremos a votar en función de los últimos 12 meses. Los gobiernos lo saben y en este caso Rajoy y sus ministros, todos ellos experimentados subsecretarios han pensado “¡Ahora o nunca!” a la hora de meter el mayor leñazo impositivo de las últimas décadas.

Tengan paciencia porque los dos próximos años van a ser de posguerra y para los dos siguientes las cosas mejorarán. No sé si mucho o poco, pero mejorarán. Yo me aferro a eso. 


sábado, 14 de mayo de 2011

Cómo se viene la muerte… tan legalmente.

Ayer leyendo la referencia del Consejo de Ministros de los viernes, y después de ver varios periódicos en los que se decía que la eutanasia había sido poco menos que legalizada, enpecé a hacer algunas reflexiones sobre el asunto:
Se trata de un anteproyecto de ley sobre “derechos de la persona ante el proceso final de la vida”. Las palabras son importantes, así que no pierdan ripio. Comienza diciendo que “Sus objetivos fundamentales son la protección de la dignidad de las personas enfermas que se encuentran en fase terminal o de agonía y la garantía del pleno respeto de su libre voluntad en la toma de decisiones sanitarias que afecten a dicho proceso”.

Primer punto en el que tengo dificultades de comprensión. La dignidad de las personas enfermas. Como dice la RAE, la dignidad es el decoro de las personas en la manera de comportarse, es decir, que no es algo que venga dado de fuera sino que es en este caso una cualidad intrínseca al enfermo. Los habrá que lleven su enfermedad dignamente y los que no. Nadie puede ayudar a proteger la dignidad de nadie sino que en todo caso, podrás educar a las personas a lo largo de su vida para que se comporten dignamente a la hora de la muerte.

Continúa la ley declarando los derechos de información, toma de decisiones, tratamiento del dolor, acompañamiento y la intimidad. Realmente me cuesta ver en este anteproyecto una ley de eutanasia. Más bien la regulación (tal vez innecesaria) de algo tan elemental como ser acompañado por los tuyos a la hora de morir; lo que toda la vida se ha llamado morir en paz.

Me preocupa el apartado referente al personal sanitario donde se les puede exculpar de responsabilidades de una manera algo ligera y donde indica que si alguien está terminal “evitará la adopción o mantenimiento de intervenciones de soporte vital carentes de utilidad clínica”. Me da miedo que esta frase se pueda usar para ahorrar unas pesetas en sanidad en el caso de personas mayores.

No he podido por menos que acordarme de la enfermedad y fallecimiento de mi padre primero y de mi madre después. Siempre tuvieron a su familia a su lado durante las largas y tristísimas semanas y meses de su enfermedad. Se les trató el dolor y antes de sedarles de forma que no volvieron a despertar ya nunca, pudieron despedirse de sus hijos. Su comportamiento ante la vida y la muerte fue más que digno, ejemplar. Aunque la vida les hurtó unos años que por estadística les correspondía, nunca se quejaron de ello. Dejaron sus testamentos e indicaciones dichos y escritos. Y no hizo falta una ley para ello. Deseo poder morir como el padre de D. Jorge Manrique hace ya más de cinco siglos o el mío hace 20 años.

"No tengamos tiempo ya
en esta vida mezquina
por tal modo,
que mi voluntad está
conforme con la divina
para todo;
y consiento en mi morir
con voluntad placentera,
clara y pura,
que querer hombre vivir
cuando Dios quiere que muera
es locura".

Así, con tal entender,
todos sentidos humanos
conservados,
cercado de su mujer
y de sus hijos y hermanos
y criados,
dio el alma a quien se la dio
(el cual la dio en el cielo
en su gloria),
que aunque la vida perdió
dejónos harto consuelo
su memoria.

¿Cabe mayor dignidad?