sábado, 10 de marzo de 2012

Carne de manifa


Les voy a confesar algo. He ido a dos manifestaciones en mi vida y en los dos casos he terminado arrepintiéndome y sintiéndome tremendamente imbécil.

La primera fue la manifestación del 12M en Madrid allá por el 2004. Íbamos en estado de shock por los atentados del 11-M a dos días de las elecciones. Nadie sabía realmente para qué iba a la Castellana a unirse a miles de personas pero sí sabía porqué. La gente a mi alrededor estaba silenciosa y nadie reclamaba nada porque no había nada que reclamar. A lo lejos se fue abriendo paso un cántico que se fue contagiando por toda la muchedumbre “¿Quién ha sido? ¿Quién ha sido?” mientras yo pensaba si realmente era relevante quién había sido. ¡Caray que si era relevante! Nos costó la broma 8 años de ZP que tardaremos al menos otros ocho en reparar si es que se consigue. Y yo estaba allí haciéndole el caldo gordo a quien supo canalizar esa muchedumbre en su beneficio. ¡Edu, eres imbécil!

Al año siguiente y viendo el cariz que adoptaban las cosas me fui a la manifestación de Junio a favor de la familia. Realmente fui a esa manifestación por fastidiar al gobierno y a ZP aunque el lema tampoco me resultaba ajeno sino más bien simpático. Pero al cabo de media hora de estar en esa multitud me di cuenta de que me habían puesto en la mano una bandera de España que varias personas repartían, y cada poco tiempo pasaba un grupo guiado por algún religioso gritando consignas en contra del matrimonio homosexual y en contra de los gays en general. Resulta que al poco tiempo uno de mis más queridos amigos se casó con su novio al igual que posteriormente más amigos míos gays se casaron. Y cada vez que estoy con ellos no puedo evitar pensar en que fui a esa manifestación en la que se gritaba contra ellos y que ¡Edu, eres imbécil!

Para dentro de unas semanas se ha convocado una huelga general y se volverán a formar manifestaciones, piquetes, etc. Leo en Internet muchas opiniones a favor de hacer huelga y protestar contra la reforma laboral pero no a favor de los sindicatos que según dicen no les representan. Es una opinión muy respetable e inteligente; defender lo que uno cree sin intermediarios, pero les voy a avisar de lo que pasará. Todos los que vayan a manifestaciones organizadas por los sindicatos estarán apoyando de hecho al sindicato y a cualquier mensaje que quieran dar. Si deciden que el mensaje es a favor de la república, todos se convertirán en republicanos por obra y gracia de los medios de comunicación. Si deciden que el mensaje de la manifa es a favor de la intervención en Siria o de la invasión de Andorra, todos los que allí estén lo apoyarán quieran o no, porque lo realmente importante es que las masas son una herramienta amorfa y estúpida que es manejada por muy pocos para sus fines.

Ese día se manipulará el mensaje, el sentido de las cosas, las cifras de asistentes, al apoyo a la huelga, la verdad en cualquiera de sus facetas y todos los que vayan a manifestarse serán un número, serán manipulados, serán un arma mentirosa en manos de alguien.

Serán carne de manifa. 


sábado, 3 de marzo de 2012

La frase

Hay una frase que utilizaba mucho al igual que todos los españoles la usan mucho a diario. Es más, la dicen constantemente y yo no era consciente de ello hasta que un día un amigo argentino me explicaba su peripecia en una comisaría para tramitar unos papeles para su nacionalización. Después de soportar ciertas preguntas y observaciones humillantes y prepotentes por parte del comisario y mi amigo afearle la conducta y exponerle lo que la Ley española dice, el funcionario le soltó la frasecita de marras.
Y mi amigo que es muy culto, muy instruido y sobre todo muy inteligente me hizo ver lo que la frase realmente significa.

Significa chulería y que no te vas a mover de una posición aunque sepas que es injusta o equivocada. El equivalente castizo de “lo tomas o lo dejas”.

Significa dejadez y falta de interés. La habrán escuchado por ejemplo al ir a una tienda y preguntar por algo que necesitan y el empleado no quiere molestarse en buscarlo.

Pero sobre todo significa resignación. La decimos cuando no queremos seguir luchando aunque sea en esas pequeñas peleas diarias en las que hay que hacer valer tus derechos y las obligaciones propias y de los demás. La soltamos en vez de las oraciones y letanías que nuestras abuelas soltaban ante lo que consideraban inevitable “Ay Señor, hágase tu voluntad” en vez de plantearse si la razón o la ley está de tu lado, o si el esfuerzo te puede sacar de esa situación.

Por todo ello desde entonces procuro no usarla jamás y me fastidia extraordinariamente escucharla porque es volver a la peor España de siglos, la del Buscón, la del hidalgo empobrecido que no comía por llevar la capa lustrosa y remendada que “pareciera que carne a diario comía”, la del inflexible con el débil y la del servil con el fuerte.

Es una combinación letal de cuatro palabras y diez letras que espero que a partir de hoy cuando la escuchen o la digan, reflexionen sobre su significado.

Es lo que hay





sábado, 11 de febrero de 2012

Trabajo, libertad e intervencionismo.

Un amigo tuitero (bueno, varios) lanzaban la siguiente pregunta. ¿Cómo es posible que abaratando el despido se cree empleo? Y yo recojo el guante para responderles.

Quisiera abordar el tema desde la perspectiva de los sistemas económicos liberales o intervenidos, viendo las ventajas e inconvenientes de cada uno y su relación con el desempleo. Les aconsejo que lean los links que les dejo en varios conceptos si no están familiarizados con ellos para una mejor comprensión del post.

Partamos del primer extremo. La libertad absoluta.  Imaginen que pueden negociar lo que quieran con otra persona  en el supuesto de que lo que se pacta se cumple. En condiciones de competencia perfecta significa que un empleador ofrecerá el menor sueldo posible a los trabajadores que quiere emplear. La ley de oferta y demanda sigue siendo de aplicación por lo que si un empleador ofrece 1€ al día de sueldo pero otro empleador ofrece para el mismo trabajo 2€ al día, este último se llevará al currito. En fin, que el salario se equilibrará entre la oferta de los empleadores que necesitan empleados y la demanda de los empleados que necesitan trabajar. Evidentemente, ni el empleador pagará salarios que le hagan entrar en pérdida ni el trabajador aceptará un salario que no le merezca la pena. Ese salario se llama salario de mercado. Al final, todos los empleadores que ofrezcan un salario por debajo de del de mercado se quedarán sin trabajadores. Igualmente, si ofrecen un salario por encima del de mercado harán atractiva su empresa a los trabajadores.

Pero como ya saben la vida no es así de perfecta sino que hay una cosa que se llama Estado que interviene regulando este mercado. ¿Cómo? Haciendo pagar cotizaciones sociales, marcando un salario mínimo, estableciendo clausulados obligatorios en los contratos o imponiendo indemnizaciones por despido. Todas estas restricciones distorsionan ese mercado perfecto del que hablábamos antes, tanto más cuantas más restricciones haya. Y al final la distorsión se puede mostrar de muchas maneras; falta de productividad por costes laborales elevados, nepotismo en la contratación, corrupción y en general tomas de decisiones no lógicas a la hora de montar una empresa. Como ejemplo imaginen que una Pyme de 10 empleados pasa por horas bajas y no hay trabajo para los 10 empleados porque los pedidos sólo dan para 5. El empresario no puede despedir a cinco ni a tres porque las indemnizaciones le dejarían en la calle, con lo que la espiral de pérdidas de la empresa es imparable y termina indudablemente en el cierre y los 10 en la calle. Esto es lo que se llama inflexibilidad laboral. O todos cobramos o la puta al río.

Un porcentaje muy pequeño de empresas se arruina o no prospera en sus cinco primeros años de vida. Sabiendo esto eso ¿Usted contrataría a alguien si tuviera que indemnizarle con un dineral como si le hubiese hecho algo malo que no sea darle un trabajo remunerado? Yo mismo he vivido ese caso. Mi Sra. y yo pusimos una tienda y como teníamos miedo de contratar a un dependiente, al final llamamos a un familiar para que nos ayudara. Y en un año cerramos (sí, la cagué) Si hubiese tenido que indemnizar a una persona con 45 días hubiese tenido un problemón adicional al de arruinarme. Digamos que como las cosas te van mal, si no quieres caldo tomarás dos tazas así que te arruinas un poco más. Pero tengo un ejemplo más sangrante de lo que es la inflexibilidad laboral.

Mi padre tenía allá por los años 70 un estudio de dibujantes que hacía trabajos a empresas diversas y tenía contratadas a cinco personas. A finales de los 80 las cosas empezaron a ir mal porque los contratantes daban menos trabajo, los precios bajaron, etc. con lo que la empresa empezó a dar pérdidas. Mi padre pensó que con tres trabajadores podría tirar, pero se encontró que despedir a dos empleados que llevaban 20 años en la empresa costaba el equivalente a todo su patrimonio, y dado que era una empresa unipersonal, representaba dejar a su familia en la calle. Así que se pasó varios años trabajando en otros temas para mantener la empresa y los cinco trabajadores además de su familia. Se tuvo que morir en 1992 para poder liquidar la empresa.

Pero vamos a la parte esperanzadora. Fijémonos en un país como Estados Unidos. La intervención estatal es baja en lo tocante al mercado laboral. Puedes ser contratado un día y despedido al siguiente porque así lo considere el empleador. ¿Eso es malo? Bueno, lo cierto es que la movilidad, la productividad y la facilidad para encontrar otro puesto de trabajo es muchísimo más elevada que en Europa y desde luego, que en España. Lo que busca la reforma laboral abaratando el despido e incentivando las contrataciones es precisamente que alguien que necesita un empleado no tenga miedo a contratarlo.

Con las reformas que se han aprobado ayer flexibilizando el mercado laboral puede que ocurran varias cosas. Puede que efectivamente muchos empresarios aprovechen para despedir a gente porque les sobre pero ¿realmente creen que los empresarios quieren despedir personas porque son unos malvados demonios? NO. Despedir a algunos puede significar salvar muchos puestos de trabajo.
Si se disipa el miedo a contratar, muchos de los parados que hay ahora puede que encuentren un trabajo. Tal vez no sea el mejor trabajo del mundo ni el mejor pagado, pero como he leído esta mañana en una columna ¿quieren pensar en trabajar o en el despido? Parece más razonable pensar que es mejor un trabajo sin derecho a indemnización que un paro con derecho a nada.
Otra cosa que debería ocurrir es que se va a acrecentar la meritocracia y la productividad por lo tanto. Los mejores prosperarán y será más difícil para las rémoras empresariales vivir escudados en un despido imposible. Eso al final lleva aparejado un cambio de mentalidad colectivo que produce riqueza y bienestar y nos despierta del sueño de que todo nos es debido sin hacer nada a cambio. No me malinterpreten; ya sé que la vida no es perfecta, que está llena de cabrones y que “shit happens” pero la libertad en el mercado laboral nos dará más responsabilidad, más oportunidades y eso representa más justicia, más bienestar y posiblemente más felicidad.
Hay que reactivar la Mano invisible que decía Adam Smith y el laissez faire potenciando la libertad de trabajar, de contratar, de despedir, de comerciar. Dejar que las cosas se equilibren por sí mismas. El sistema funciona si dejan que funcione. Ya sé que soy un economista demasiado clásico y burgués, pero les planteo dos preguntas.
Si usted es un trabajador ¿Qué prefiere en caso de despido? ¿tener más posibilidades de ser contratado en otro empleo o jugársela a una indemnización que puede que no llegue jamás por liquidación de la empresa?
Si usted está en paro y busca un empleo ¿Realmente está pensando en qué indemnización por despido le van a dar?


domingo, 22 de enero de 2012

El mercado laboral da miedo

En las últimas 24 horas he escuchado dos interesantes historias sobre la necesidad que tenemos de que el sistema laboral se dé la vuelta como un calcetín.
La primera historia viene descrita en el blog de un tuitero que sigo hace tiempo y que nos muestra el grado de deterioro que tienen las ofertas de trabajo y cómo se juega con las esperanzas de la gente que pasa por el desempleo.
La segunda me la contó un empresario sobre los problemas que tiene para llegar a pactos con sus empleados. La historia es que en una delegación de su empresa en una ciudad española tiene cien empleados que realizan un trabajo no cualificado por una cierta cantidad al mes, pero lo cierto es que no hay tanta tarea como para los cien empleados por lo que de ocho horas, trabajan cinco. Si se plantea reducir la jornada y el salario al trabajo que hay se monta el cristo con los cien, así que como solución queda despedir a 30 empleados. Podría parecer que es una oportunidad para quedarse con los empleados mejores o más productivos pero tampoco es así porque el despido de ciertos trabajadores que llevan 15 años en la empresa sería carísimo debido a las indemnizaciones legales que acarrea por lo que la lógica económica vuelve a imperar y se despide a los que entraron después, sea su desempeño bueno o malo porque el coste del despido así lo manda.
Por lo tanto la empresa se queda con los trabajadores más caros e intocables y no necesariamente los mejores. Consecuentemente, la productividad baja. Pero es que hay más.
En otra delegación en donde se necesitaba contratar gente y precisamente para evitar los trastornos de las puntas de producción se pensó en incluir en el sueldo la parte correspondiente a un posible despido de 20 días por año trabajado (un 5%) a cambio de que el empleado renuncie a cobrar esas cantidades en caso de despido (que ya cobraría mes a mes). Pese a que los empleados querrían aceptar y a todos les convenía, legalmente es algo irrenunciable y no se puede hacer. Conclusión: No se contrata.
Otros casos terribles a los que lleva este mercado laboral enfermo es cuando la empresa debido a la imposibilidad de ajustar sus costes, directamente quiebra. La consecuencia entonces es que en vez de prescindir de algunos empleados o reducir la jornada de la plantilla, acaban todos en la calle y sin ningún tipo de indemnización, más que la que pueda dar el Fondo de Garantía Salarial que es un proceso largo y complejo hasta ver un euro.
Otro efecto perverso de esta manera de funcionar que tenemos es que las empresas con más años de existencia no pueden adaptarse o ajustar sus costes frente a empresas competidoras nuevas que sí pueden contratar desde el principio con salarios, jornadas y costes menores, de forma que las ventas de las primeras descienden frente a la competencia y se acelera el proceso de destrucción empresarial, dejando por el camino despidos por un lado y nuevos trabajadores en condiciones peores.
Como ven, el problema de la reforma laboral tiene muchas caras como son el coste del despido, la facilidad de contratación, el coste de los seguros sociales, los convenios, los sindicatos, etc… pero todo ello al final se refleja en el meollo de la cuestión:

Los que quieren y necesitan contratar trabajadores tienen MIEDO de hacerlo porque hipotecan la viabilidad de la empresa y por eso no se crea empleo en España. Los que tienen empleo tienen MIEDO de perderlo porque saben que la dificultad de encontrar otro trabajo es inmensa. Los sindicatos meten MIEDO al Gobierno para que deje todo como está porque les conviene que nada se mueva y el Gobierno tiene MIEDO de que arda la calle si toca lo que sabe que tiene que tocar.

Estamos temblorosos dentro de un gigantesco dilema del prisionero en el que nadie está dispuesto a ceder nada aunque de esa forma todos pierden. ¿Será capaz el gobierno de romper la tendencia? Veremos.

domingo, 1 de enero de 2012

El ciclo

Nos han subido los impuestos. Sí, los nuevos gobernantes, los del PP. Muchos millones pensarán que los suyos les han traicionado. Y han recortado gastos, bueno como estaba previsto, pero es que lo de los impuestos duele y mucho. Que gente como Kutusov se lleva quejando tres años de lo mismo y ahora vienen estos con más y peor.

Pero como lo hecho, hecho está y por más que gritemos, pataleemos y nos quejemos no vamos a resolver nada, permítanme que intente mirar un poco más allá y les explique cómo van a ser los próximos cuatro años y cuales son las ideas que han llevado al nuevo Gobierno a tomar estas decisiones que tanto nos están escociendo y más que nos escocerán. Eso tal vez nos sirva para al tener un mayor conocimiento de la foto general podamos tener un poco de esperanza.

Estamos viviendo en primera persona las lecciones que se estudian en la carrera de Ciencias Económicas y que como buen estudiante siempre dudaba de su aplicabilidad en la vida real. Ya he comentado en este mismo blog teorías como la Ley de hierro de los salarios o la Curva de Laffer y cómo se cumplen un siglo tras otro. Pero esta vez estamos asistiendo de nuevo a la teoría del Ciclo Político Económico. Esta teoría en me la explicaron en primero de carrera y consiste en lo siguiente:

Premisas: 1- Los partidos políticos tienen como fin primordial alcanzar el poder y mantenerse en él. 2- Los ciudadanos tienden a orientar su voto en función de los últimos acontecimientos, vamos, que su memoria para votar es corta.
Desarrollo: Los gobiernos recién elegidos toman las decisiones impopulares los dos primeros años de su mandato. El tercer año se rentabilizan las acciones tomadas para “vender” resultados el año anterior a las elecciones mediante bajadas de impuestos y otras medidas populares para la gente.

Como ven, lo que acaba de hacer el Gobierno es seguir el manual a rajatabla; dos años pagando más impuestos y con recortes que harán que cuando llegue 2014 y reciban un 3-5% más en la nómina lo malo se olvide. Con un poco de suerte para 2014 se recuperará el mercado de trabajo y se podrá vender fácilmente la idea de que se ha sufrido pero era por una buena causa. Más gente con trabajo, los funcionarios con el sueldo descongelado y menos retenciones en la nómina para todos. Alegría y la sensación de que se hizo lo que se tenía que hacer. Venta de la idea de que con  cuatro años de esfuerzo y eficaz gobierno más podemos ser los años del mundo y ¡voilá! Otra mayoría absoluta.

En 2007 el gobierno de ZP regaló los famosos 400€ y al año siguiente los volvió a cobrar con las elecciones ganadas. Cuando llegue 2015 nos habremos olvidado del cabreo monumental que nos agarramos en Enero de 2012 al ver nuestra nómina y volveremos a votar en función de los últimos 12 meses. Los gobiernos lo saben y en este caso Rajoy y sus ministros, todos ellos experimentados subsecretarios han pensado “¡Ahora o nunca!” a la hora de meter el mayor leñazo impositivo de las últimas décadas.

Tengan paciencia porque los dos próximos años van a ser de posguerra y para los dos siguientes las cosas mejorarán. No sé si mucho o poco, pero mejorarán. Yo me aferro a eso. 


sábado, 3 de diciembre de 2011

Sueños de niño

He viajado mucho en coche desde que era pequeño. Muchos viajes desde Madrid a Galicia y a Almería marcan el kilometraje de mi infancia. Siempre me recuerdo apoyado entre los asientos del piloto, mi padre, y el copiloto, mi madre. Entonces no había cinturones de seguridad traseros, lo que permitía esa cercanía con mis padres durante horas, su olor, sus conversaciones que nunca debían salir del coche… en un momento del viaje a media hora de salir, pedía el mapa de carreteras para ver la ruta, los pueblos que íbamos pasando y los kilómetros que faltaban para el siguiente. Con el reloj medía el tiempo que mediaba entre pueblo y pueblo y calculaba la velocidad media. A mi padre le encantaba y como buen militar e investigador operativo que era me planteaba nuevas preguntas y retos. ¿Cuánto crees que queda para llegar?¿Y si paramos 45 minutos? Y así, esos largos viajes por carreteras nacionales de doble dirección se hacían entretenidos y yo aprendía a leer mapas, matemáticas, geografía y mil cosas que hablaba con mis padres.

Entonces yo soñaba con un mapa que me señalara en cada momento dónde estábamos y sustituyera mi dedo por un punto luminoso y soñaba también que sería estupendo que en una esquina del mapa me dijera cuanto quedaba para llegar al siguiente pueblo. Como ya habrán adivinado ese sueño se cumplió cuando me compré un GPS y un navegador hace unos seis años. Cuando lo puse a funcionar no daba crédito. Circulaba por la carretera y el mapa en la pantalla me indicaba dónde estaba, lo que faltaba hasta el próximo punto del camino y la velocidad a la que iba. Incluso ahora me avisa si voy a encontrar tráfico o no. Supongo que otro niño de los ochenta llevó su sueño a ser realidad, cosa que le agradezco enormemente.

Volviendo a mi infancia, me gustaban mucho las series de ciencia ficción como Star Trek en las que se hablaba a las máquinas y se les daba órdenes a las computadoras que compendiaban todo el saber del mundo para que te arreglaran la vida. Con lo que me gustaba leer soñaba con un libro que me dijera lo que necesitaba saber en cada momento e incluso hablar con un ordenador mientras tenía las manos ocupadas. Soñaba con ahorrarme las visitas a las bibliotecas, realmente escasas, y a las librerías para buscar algún dato que me interesaba en cada momento.
Como habrán vuelto a adivinar, mis sueños se volvieron a hacer realidad. Por una parte, mi tablet acepta órdenes habladas e Internet me proporciona casi cualquier información que necesito en cualquier momento. Incluso con los nuevos móviles en cualquier lugar. Mi libro electrónico tiene cientos de libros que ahora leo como en años no hice.

Todo esto lo digo porque apenas me quedan sueños de niño que cumplir como los coches voladores, el teletransporte instantáneo, los viajes espaciales y los materializadores de materia¿Algún científico tendría la amabilidad de hacer que se cumplan los sueños de ese niño? En todos mis sueños ya se ha dado algún paso. Por favor, dense prisa para que pueda verlo y disfrutarlo en esta vida


domingo, 6 de noviembre de 2011

La desaparición de la clase media

Lo veía venir en 2008 y lo empecé a denunciar en este blog a partir de 2009. Lo de los 400€ me puso en alerta. Cuidado Liber, que lo que fácil llega, fácil se va; easy comes, easy goes que dirían los anglosajones. Demasiado bonito para ser verdad. Al año siguiente se acabó la alegría, esa que dura tan poco en casa del pobre. Y lo malo es que un montón de gente que nos consideramos clase media vamos de cabeza para pobres. La clase media desaparece señores, y las señales ya quedaron atrás. Lo que vemos ahora son pruebas reales de lo que digo.
En las últimas semanas y de labios de amigos, compañeros y conocidos con los que antaño me he ido a cenar a buenos restaurantes, he escuchado datos y cosas que son para ponerse nervioso. Me he dado de baja de la TV por cable porque total con los de la TDT son suficientes, del teléfono móvil, del seguro médico que la verdad, la Seguridad Social no está nada mal aquí. Estas navidades hemos quedado en que no nos hacemos regalos, bueno a los niños sí, pobrecitos, pero un detalle que no tienen ellos la culpa de cómo están las cosas. Compra más macarrones y más arroz  y la carne para el fin de semana que vienen mis padres y no quiero que se preocupen. El pescado ni se sabe el tiempo que hace que no lo comemos. El seguro del coche no podemos dejar de pagarlo pero lo hemos puesto a terceros que nos ahorramos un dinero. Este año no nos vamos de vacaciones, que es salir de casa y ponerse a gastar, y lo sufrimos hasta la extra de Navidad, vamos, que ni a la casa de Carcagente que nos dejan tus padres llena de comida, que no me merece la pena por diez días andar penando cuatro meses. Y es que la extra de Verano la guardo en un calcetín para comprar en Septiembre los libros de los niños y la ropa, que mira que crecen los condenados, y pidiendo marcas a su edad. Oye, menos mal que el frío ha llegado en Noviembre, porque me resisto a poner la calefacción, que el último leñazo de 300€ de calefacción nos dejó temblando. Y la electricidad, ya no sé que hacer para que no suba el recibo. Como no nos alumbremos con velas, yo no sé… Se acabó eso de comer de menú del día, que ahora me la llevo en un tupper y unos euros que me ahorro al mes. Igual que el coche para ir a trabajar, que lo dejo para días de lluvia y el resto en metro aunque tarde media hora más.
Todo esto lo he escuchado y algunas son de cosecha propia. Y la pregunta que habría que hacerse es ¿Adónde nos lleva todo esto? Pues lleva a que perdemos opciones de elección. Nos lleva a ser parte de una masa controlada desde lo más básico; salud, educación, alimentación, trabajo. Nos dirigimos a la proletarización de las masas en el sentido marxista, e incluso romano de la palabra. Nos lleva al final de la clase media. No se engañen; las clases sociales que no tienen nada que perder son las que están dispuestas a ceder libertad por bienestar y en esa pérdida de libertad la perdemos todos.