domingo, 10 de junio de 2012

Chorradas y caridad


Ayer entro en Twitter y me encuentro que muchas cuentas han puesto su avatar al revés. ¡Qué curioso! ¿Porqué será? Me pongo a buscar y encuentro que hay una cosa llamada Campaña SOMOS que promulga en un vídeo de famosotes que nos pongamos una prenda del revés. ¿Para qué? Para ayudar a las personas. ¿Cómo? Ni puñetera idea.
Vamos a reflexionar un instante. Una página web con la realización de dos vídeos, que al parecer han salido por televisión, con el apoyo de las mayores empresas de España y todo para que un Viernes, el común de los mortales haga el payaso en apoyo de una idea que tiene que ver lejanamente con ONGs. ¿No les resulta chocante? ¿Todo ese dinero gastado para no pedir más que un gesto ridículo?

Veo campañas de esas todas las semanas en Internet. Que si pon tu avatar así o con una escarapela, o que manda un email a todas tus amistades o que si modifica tu nombre durante unos días o que si lleva un lazo morado en el meñique… Todo eso, me van a perdonar son chorradas que sirven para apaciguar conciencias a muchos y para que saquen dinero unos pocos y no precisamente los necesitados. Siempre que profundizas en el tema descubres que el objetivo último es “concienciar a la sociedad, crear un estado de ánimo, apoyar a una idea…”

No existe el apoyo sin esfuerzo, la ganancia de la nada, ni la mucha ayuda con un gesto. Son idioteces, palabras huecas que nos podemos creer si nos apetece pero que no sirven de nada. Mi hijo de 11 años lo ve claro como el agua de manantial. Siempre que ve a alguien pidiendo le da algo de lo que tiene porque dice con buen criterio que las chuches que se iba a comprar realmente no le hacen falta. Él sí que hace un esfuerzo para ayudar. Y si no tiene nada, me pide a mí para dárselo al que lo necesita.

Si quieren hacer caridad, háganla de verdad y si no quieren o consideran que no pueden hacerla pues no la hagan, pero no se crean que ayudan por montar en bicicleta por los niños del Sáhara ni por llevar una prenda amarilla por las enfermedades pulmonares, ni por poner un tuit de apoyo el Día de la Desgracia de Turno. Si quieren apoyar causas reales, no tienen que irse muy lejos. Sólo bajar a su calle y pasear 100 metros.

Dar un euro es ayudar. Dar el coñazo no lo es.



domingo, 27 de mayo de 2012

Historia de dos cafeterías


El edificio donde trabajaba el año pasado está en mitad de la nada. No está en medio de una ciudad, ni un polígono industrial.. Sólo carretera y nada. Uno de los derechos no escritos del Estatuto de los Trabajadores es tomar café, por lo que se contrató una cafetería y comedor a una importante empresa de restauración colectiva. Precios ajustados (subvencionados por la empresa), calidades medias y ningún sitio más para elegir.

El horario de la cafetería era de 8:00 a 11:00 y de 13:00 a 16:00 horas. Vamos, el horario de tomarse un café por la mañana y otro después de comer. La productividad es lo primero. Al ser la única cafetería disponible muchos trabajadores que intentábamos tomar un café encontrábamos enormes colas, un sistema poco organizado de servir y una amplia oferta consistente en café. No bollos, no comida, no tostadas... En una cafetería se toma café ¿no? Por añadidura, la actitud de las camareras no era la mejor y las caras largas y antipatía estaban  siempre presentes. La gente poco paciente como yo optó por no ir a la cafetería y tomar café en la máquina de vending.

El problema es que en esa empresa normalmente se trabaja hasta las 7 o las 8 de la tarde y la gente tiene necesidades de comer algo rápido, a veces de cenar, etc.…, vamos que había demanda de más horario de cafetería y más servicios, así que un día vimos que al lado de un espacio libre al lado de la  cafetería, abrió otra de una conocida cadena de franquicias de restauración “rápida”. Ofrecía cafés, bollos, tostadas, platos preparados, zumos, etc. en un horario continuo de 8:00 a 20:00 horas. Los precios algo mayores pero la calidad claramente mejor.

Así que después de probar la nueva cafetería, me hice asiduo de su café capuchino y algún “muffin” de chocolate, antes llamados magdalenas por los viejos del lugar.
Al cabo de algún tiempo, la compañera con la que bajaba a tomar café mi hizo notar que la chica que preparaba los capuchinos la habían cambiado por un muchacho serio y no muy simpático y que la calidad del producto había bajado. ¡Pues es verdad! Y me comentó que en la otra cafetería ya tenían nuevo productos. Así que un día fuimos a redescubrir la antigua cafetería.

Nos llevamos una grata sorpresa al comprobar que el sistema de servicio lo habían mejorado para que no hubiese que esperar, la oferta de productos para desayunos era incluso mejor que la de la 2ª cafetería, los empleados habían recibido instrucción de ser más simpáticos y los precios eran menores.

Como consecuencia, utilizamos las dos cafeterías según para qué. Para desayunar a primera hora iba a la primera, que había mejorado claramente su servicio. Para comidas fuera de hora u otras cosas iba a la segunda.

Moraleja 1. La competencia nos hace mejorar. La primera cafetería supo adaptarse al reto de la segunda en discordia.
Moraleja 2. La especialización es la salvación de muchos negocios. La segunda cafetería supo especializarse en ciertos servicios por lo que las dos cafetería conviven.

Aunque he puesto como ejemplo esta historia de dos cafeterías y para ellas no aplicaría, esperemos que la nueva ley de apertura rápida de negocios sirva para que todas esas ideas, competencias y especializaciones que tiene la gente, puedan prosperar para que todos podamos prosperar.



domingo, 6 de mayo de 2012

Lo barato, lo caro, y la calidad de la enseñanza.


¿Lo barato es malo y lo caro es bueno? No siempre. Esa idea es de nuevo rico o de cateto. Cierto es que las cosas buenas suelen ser más caras que las malas, pero la escala no es fija. Por ejemplo, unas manzanas normalitas pueden costar digamos un euro mientras que otras riquísimas pueden costar dos euros. Eso no quita que por un euro y medio encontremos unas manzanas igual de buenas que las caras. Pero esto es un ejemplo muy básico. En los casos de servicios o bienes más complejos y de mayor valor objetivo como un automóvil es más complicado encontrar esa relación bueno = caro y malo = barato. Entran en juego temas subjetivos como la marca, el diseño, el uso que se le quiere dar, etc. A mí me gustan los coches pequeños y las marcas americanas. Otros querrán pagar más dinero por coches representativos que puede que sean caros pero objetivamente malos.

Tal vez todo esto les parezca obvio pero viene a cuento de la idea que desde hace meses se extiende sobre los “recortes” en educación. La idea base es que si se gasta menos dinero en educación  baja la calidad de la enseñanza. En fin, por partes:

Primero. Se ha puesto de moda la palabrita “recortes”. Toda la vida se ha dicho ahorros, pero ahora son recortes, que tiene un carácter más peyorativo. Todo se mete en la misma bolsa; ahorros, reorganización, ajustes, cambios en la estructura del gasto, racionalización. Ahora todo se llama “recortes” y como pueden ver no es lo mismo.

Segundo. Hasta la fecha dichos ahorros en educación consisten en lo siguiente (y corríjanme si me equivoco): No se contratan profesores interinos y los de plantilla dan un par de horas más de clase a la semana. Ahora se autoriza a que en vez de abrir nuevos centros, se pueda ampliar el número de alumnos por clase en un 20% (aproximadamente de 20 a24). A todo el personal funcionario se les redujo el sueldo entre un 5-7% con el gobierno anterior.

Tercero. ¿Qué es calidad de la enseñanza? Supongo que cada persona con hijos tendrá su propia definición, pero para mí es que los niños se instruyan, aprendan materias como matemáticas, lengua, ciencias, cultura, etc. en un ambiente que fomente y facilite el estudio y la tranquilidad necesaria para  adquirir dichos conocimientos. Y también es la adquisición de valores que de toda la vida deberían ser referentes; esfuerzo, trabajo, justicia, bondad, etc.

Para los señores de las camisetas verdes, calidad de la enseñanza es más dinero para los profesores, cobrar más, la pasta, la tela, la plata, el parné… Suena a chantaje. “Si me pagas menos haré peor mi trabajo y los niños que se jodan”. Suena exactamente a eso. No suena a “Haremos nuestro trabajo lo mejor que podamos con los medios a nuestro alcance”, ni suena a “Hay que ampliar los temarios y exigir esfuerzo a los alumnos y profesores”. Acabo de leer esta noticia en la que directores de instituto amenazan veladamente sobre la calidad de la enseñanza y me reitero en esta sensación de que los profesores en este aspecto se están comportando de una forma miserable con el futuro de nuestros hijos como rehén.

Calidad de la enseñanza es menos perder tiempo en huelgas, menos perder tiempo en ensayar gilipolleces de bailes de Navidad y fin de curso, más matemáticas, más lectura, más exigencia, más realismo (los niños son pequeños pero no idiotas) y más explicar que si no estudias y te formas no podrás llegar muy lejos. Calidad de la enseñanza es no ser los últimos de Europa, ni carecer de las más elementales nociones de cultura general. Calidad de la enseñanza es estudiar idiomas que puedas usar en el mundo y no idiomas que sólo se puede hablar en regiones que no ofrecen oportunidades y de las que tendrás que emigrar.
La calidad de la enseñanza no tiene que ver tanto en el número de alumnos por clase como en la que se desarrolla en esas clases y la voluntad que pone el profesor y los alumnos. Calidad de la enseñanza es aprender que el profesor está por encima del alumno, por edad y conocimientos, lo que no quita que ese respeto que se le debe al profesor hay que ganarlo y mantenerlo.

Sé que este blog lo leen algunos profesores y espero que no se enfaden conmigo porque comprendo que gran parte de los males que expongo no son culpa suya en muchas ocasiones sino de leyes que les impiden desarrollar su tarea de una manera mejor (El ejemplo de a profesora de Andorra es sintomático), pero romper con esta tendencia de queja y dejadez de todos (profesores, alumnos, padres) está sobre todo en sus manos.

Como siempre espero sus comentarios, en especial del sector docente. 


miércoles, 11 de abril de 2012

La aberración de establecer precios en función de la renta


Creo que nadie se ha parado a pensar la barbaridad que representa el que se paguen precios diferentes por los medicamentos en función de la renta de cada uno. Esto abre un precedente que se cargaría la igualdad de los españoles ante muchas leyes.

Empecemos con las preguntas: ¿Qué es una renta alta? ¿A partir de 100.000€? ¿De 60.000€ como en su día dijo Pepiño? ¿30.000€? La renta ¿Se medirá individualmente o per cápita familiar? ¿Los niños y familiares dependientes qué renta tienen asociada?¿Todos los condicionantes personales de la declaración de la renta se tendrán en cuenta? En caso de extranjeros ¿cómo sabrán su renta? Como ven, es fácil de decir pero difícil de aplicar.

Los bienes y servicios tienen un precio único. Unos pueden acceder a ellos y otros no, pero deformar la realidad de manera que se le dificulte el acceso a ciertos bienes a algunas personas en función de su situación personal es aberrante desde el punto de vista económico y sociológico.

Para que los ricos aporten más al sistema ya se inventaron los impuestos progresivos, o sea, que cuanta más renta cobres, mayor es el tipo impositivo. Esto puede parecernos mejor o peor pero son unas reglas de juego establecidas para todos y cuyos datos (muy sensibles, por cierto) son controlados por la AEAT en exclusiva. (En el impuestazo de Diciembre subieron un 7% al tramo más alto).

Pero lo que se propone sobre que los precios se establezcan en función de la renta, implica que los farmacéuticos tendrán acceso a saber si yo tengo una renta alta o no. No sólo los farmacéuticos, sino los ayudantes de botica, los estudiantes de farmacia que están cobrando en la caja, las empresas a las que les vendan esos datos o peor aún,  los delincuentes que quieran comprar esa interesante información. Se abre la veda de “caza al rico”. Si yo fuese un mafioso me encantaría saber qué personas tienen una renta alta y niños enfermos. Se me ocurren todo tipo de atrocidades para explotar esa información.

Si seguimos esa vía ¿porqué darles una pensión a los que tienen rentas altas? Habrán amasado un patrimonio ¿Y seguridad? Ellos pueden pagarse vigilantes jurados. ¿Y si se quedan en paro? Bueno, con la pasta que han ganado no es necesario darle el subsidio de desempleo. ¿Y qué tal tipos de IVA diferentes en función de la renta? Como usted es rico pague un 23% de IVA. Como ven, la medida es demagógica a más no poder.

Por último, nunca se olviden de que esto es “Ejpain”. Unos comprarán medicinas en nombre de otros, se falsificarán más aún las declaraciones de  renta, los trabajadores por cuenta ajena estarán más acogotados todavía y los que defraudan sistemáticamente lo seguirán haciendo igual o más. Los ricos tendrán muy buenas razones para eludir impuestos y no acogerse a ninguna amnistía fiscal ¿para qué? ¿para quedarse sin un duro y que les pongan un distintivo de “rico” como si de una estrella amarilla de tratara? Los ricos se disfrazarán de pobres y terminarán emigrando con su dinero a otro país que les dé seguridad jurídica.



sábado, 10 de marzo de 2012

Carne de manifa


Les voy a confesar algo. He ido a dos manifestaciones en mi vida y en los dos casos he terminado arrepintiéndome y sintiéndome tremendamente imbécil.

La primera fue la manifestación del 12M en Madrid allá por el 2004. Íbamos en estado de shock por los atentados del 11-M a dos días de las elecciones. Nadie sabía realmente para qué iba a la Castellana a unirse a miles de personas pero sí sabía porqué. La gente a mi alrededor estaba silenciosa y nadie reclamaba nada porque no había nada que reclamar. A lo lejos se fue abriendo paso un cántico que se fue contagiando por toda la muchedumbre “¿Quién ha sido? ¿Quién ha sido?” mientras yo pensaba si realmente era relevante quién había sido. ¡Caray que si era relevante! Nos costó la broma 8 años de ZP que tardaremos al menos otros ocho en reparar si es que se consigue. Y yo estaba allí haciéndole el caldo gordo a quien supo canalizar esa muchedumbre en su beneficio. ¡Edu, eres imbécil!

Al año siguiente y viendo el cariz que adoptaban las cosas me fui a la manifestación de Junio a favor de la familia. Realmente fui a esa manifestación por fastidiar al gobierno y a ZP aunque el lema tampoco me resultaba ajeno sino más bien simpático. Pero al cabo de media hora de estar en esa multitud me di cuenta de que me habían puesto en la mano una bandera de España que varias personas repartían, y cada poco tiempo pasaba un grupo guiado por algún religioso gritando consignas en contra del matrimonio homosexual y en contra de los gays en general. Resulta que al poco tiempo uno de mis más queridos amigos se casó con su novio al igual que posteriormente más amigos míos gays se casaron. Y cada vez que estoy con ellos no puedo evitar pensar en que fui a esa manifestación en la que se gritaba contra ellos y que ¡Edu, eres imbécil!

Para dentro de unas semanas se ha convocado una huelga general y se volverán a formar manifestaciones, piquetes, etc. Leo en Internet muchas opiniones a favor de hacer huelga y protestar contra la reforma laboral pero no a favor de los sindicatos que según dicen no les representan. Es una opinión muy respetable e inteligente; defender lo que uno cree sin intermediarios, pero les voy a avisar de lo que pasará. Todos los que vayan a manifestaciones organizadas por los sindicatos estarán apoyando de hecho al sindicato y a cualquier mensaje que quieran dar. Si deciden que el mensaje es a favor de la república, todos se convertirán en republicanos por obra y gracia de los medios de comunicación. Si deciden que el mensaje de la manifa es a favor de la intervención en Siria o de la invasión de Andorra, todos los que allí estén lo apoyarán quieran o no, porque lo realmente importante es que las masas son una herramienta amorfa y estúpida que es manejada por muy pocos para sus fines.

Ese día se manipulará el mensaje, el sentido de las cosas, las cifras de asistentes, al apoyo a la huelga, la verdad en cualquiera de sus facetas y todos los que vayan a manifestarse serán un número, serán manipulados, serán un arma mentirosa en manos de alguien.

Serán carne de manifa. 


sábado, 3 de marzo de 2012

La frase

Hay una frase que utilizaba mucho al igual que todos los españoles la usan mucho a diario. Es más, la dicen constantemente y yo no era consciente de ello hasta que un día un amigo argentino me explicaba su peripecia en una comisaría para tramitar unos papeles para su nacionalización. Después de soportar ciertas preguntas y observaciones humillantes y prepotentes por parte del comisario y mi amigo afearle la conducta y exponerle lo que la Ley española dice, el funcionario le soltó la frasecita de marras.
Y mi amigo que es muy culto, muy instruido y sobre todo muy inteligente me hizo ver lo que la frase realmente significa.

Significa chulería y que no te vas a mover de una posición aunque sepas que es injusta o equivocada. El equivalente castizo de “lo tomas o lo dejas”.

Significa dejadez y falta de interés. La habrán escuchado por ejemplo al ir a una tienda y preguntar por algo que necesitan y el empleado no quiere molestarse en buscarlo.

Pero sobre todo significa resignación. La decimos cuando no queremos seguir luchando aunque sea en esas pequeñas peleas diarias en las que hay que hacer valer tus derechos y las obligaciones propias y de los demás. La soltamos en vez de las oraciones y letanías que nuestras abuelas soltaban ante lo que consideraban inevitable “Ay Señor, hágase tu voluntad” en vez de plantearse si la razón o la ley está de tu lado, o si el esfuerzo te puede sacar de esa situación.

Por todo ello desde entonces procuro no usarla jamás y me fastidia extraordinariamente escucharla porque es volver a la peor España de siglos, la del Buscón, la del hidalgo empobrecido que no comía por llevar la capa lustrosa y remendada que “pareciera que carne a diario comía”, la del inflexible con el débil y la del servil con el fuerte.

Es una combinación letal de cuatro palabras y diez letras que espero que a partir de hoy cuando la escuchen o la digan, reflexionen sobre su significado.

Es lo que hay





sábado, 11 de febrero de 2012

Trabajo, libertad e intervencionismo.

Un amigo tuitero (bueno, varios) lanzaban la siguiente pregunta. ¿Cómo es posible que abaratando el despido se cree empleo? Y yo recojo el guante para responderles.

Quisiera abordar el tema desde la perspectiva de los sistemas económicos liberales o intervenidos, viendo las ventajas e inconvenientes de cada uno y su relación con el desempleo. Les aconsejo que lean los links que les dejo en varios conceptos si no están familiarizados con ellos para una mejor comprensión del post.

Partamos del primer extremo. La libertad absoluta.  Imaginen que pueden negociar lo que quieran con otra persona  en el supuesto de que lo que se pacta se cumple. En condiciones de competencia perfecta significa que un empleador ofrecerá el menor sueldo posible a los trabajadores que quiere emplear. La ley de oferta y demanda sigue siendo de aplicación por lo que si un empleador ofrece 1€ al día de sueldo pero otro empleador ofrece para el mismo trabajo 2€ al día, este último se llevará al currito. En fin, que el salario se equilibrará entre la oferta de los empleadores que necesitan empleados y la demanda de los empleados que necesitan trabajar. Evidentemente, ni el empleador pagará salarios que le hagan entrar en pérdida ni el trabajador aceptará un salario que no le merezca la pena. Ese salario se llama salario de mercado. Al final, todos los empleadores que ofrezcan un salario por debajo de del de mercado se quedarán sin trabajadores. Igualmente, si ofrecen un salario por encima del de mercado harán atractiva su empresa a los trabajadores.

Pero como ya saben la vida no es así de perfecta sino que hay una cosa que se llama Estado que interviene regulando este mercado. ¿Cómo? Haciendo pagar cotizaciones sociales, marcando un salario mínimo, estableciendo clausulados obligatorios en los contratos o imponiendo indemnizaciones por despido. Todas estas restricciones distorsionan ese mercado perfecto del que hablábamos antes, tanto más cuantas más restricciones haya. Y al final la distorsión se puede mostrar de muchas maneras; falta de productividad por costes laborales elevados, nepotismo en la contratación, corrupción y en general tomas de decisiones no lógicas a la hora de montar una empresa. Como ejemplo imaginen que una Pyme de 10 empleados pasa por horas bajas y no hay trabajo para los 10 empleados porque los pedidos sólo dan para 5. El empresario no puede despedir a cinco ni a tres porque las indemnizaciones le dejarían en la calle, con lo que la espiral de pérdidas de la empresa es imparable y termina indudablemente en el cierre y los 10 en la calle. Esto es lo que se llama inflexibilidad laboral. O todos cobramos o la puta al río.

Un porcentaje muy pequeño de empresas se arruina o no prospera en sus cinco primeros años de vida. Sabiendo esto eso ¿Usted contrataría a alguien si tuviera que indemnizarle con un dineral como si le hubiese hecho algo malo que no sea darle un trabajo remunerado? Yo mismo he vivido ese caso. Mi Sra. y yo pusimos una tienda y como teníamos miedo de contratar a un dependiente, al final llamamos a un familiar para que nos ayudara. Y en un año cerramos (sí, la cagué) Si hubiese tenido que indemnizar a una persona con 45 días hubiese tenido un problemón adicional al de arruinarme. Digamos que como las cosas te van mal, si no quieres caldo tomarás dos tazas así que te arruinas un poco más. Pero tengo un ejemplo más sangrante de lo que es la inflexibilidad laboral.

Mi padre tenía allá por los años 70 un estudio de dibujantes que hacía trabajos a empresas diversas y tenía contratadas a cinco personas. A finales de los 80 las cosas empezaron a ir mal porque los contratantes daban menos trabajo, los precios bajaron, etc. con lo que la empresa empezó a dar pérdidas. Mi padre pensó que con tres trabajadores podría tirar, pero se encontró que despedir a dos empleados que llevaban 20 años en la empresa costaba el equivalente a todo su patrimonio, y dado que era una empresa unipersonal, representaba dejar a su familia en la calle. Así que se pasó varios años trabajando en otros temas para mantener la empresa y los cinco trabajadores además de su familia. Se tuvo que morir en 1992 para poder liquidar la empresa.

Pero vamos a la parte esperanzadora. Fijémonos en un país como Estados Unidos. La intervención estatal es baja en lo tocante al mercado laboral. Puedes ser contratado un día y despedido al siguiente porque así lo considere el empleador. ¿Eso es malo? Bueno, lo cierto es que la movilidad, la productividad y la facilidad para encontrar otro puesto de trabajo es muchísimo más elevada que en Europa y desde luego, que en España. Lo que busca la reforma laboral abaratando el despido e incentivando las contrataciones es precisamente que alguien que necesita un empleado no tenga miedo a contratarlo.

Con las reformas que se han aprobado ayer flexibilizando el mercado laboral puede que ocurran varias cosas. Puede que efectivamente muchos empresarios aprovechen para despedir a gente porque les sobre pero ¿realmente creen que los empresarios quieren despedir personas porque son unos malvados demonios? NO. Despedir a algunos puede significar salvar muchos puestos de trabajo.
Si se disipa el miedo a contratar, muchos de los parados que hay ahora puede que encuentren un trabajo. Tal vez no sea el mejor trabajo del mundo ni el mejor pagado, pero como he leído esta mañana en una columna ¿quieren pensar en trabajar o en el despido? Parece más razonable pensar que es mejor un trabajo sin derecho a indemnización que un paro con derecho a nada.
Otra cosa que debería ocurrir es que se va a acrecentar la meritocracia y la productividad por lo tanto. Los mejores prosperarán y será más difícil para las rémoras empresariales vivir escudados en un despido imposible. Eso al final lleva aparejado un cambio de mentalidad colectivo que produce riqueza y bienestar y nos despierta del sueño de que todo nos es debido sin hacer nada a cambio. No me malinterpreten; ya sé que la vida no es perfecta, que está llena de cabrones y que “shit happens” pero la libertad en el mercado laboral nos dará más responsabilidad, más oportunidades y eso representa más justicia, más bienestar y posiblemente más felicidad.
Hay que reactivar la Mano invisible que decía Adam Smith y el laissez faire potenciando la libertad de trabajar, de contratar, de despedir, de comerciar. Dejar que las cosas se equilibren por sí mismas. El sistema funciona si dejan que funcione. Ya sé que soy un economista demasiado clásico y burgués, pero les planteo dos preguntas.
Si usted es un trabajador ¿Qué prefiere en caso de despido? ¿tener más posibilidades de ser contratado en otro empleo o jugársela a una indemnización que puede que no llegue jamás por liquidación de la empresa?
Si usted está en paro y busca un empleo ¿Realmente está pensando en qué indemnización por despido le van a dar?