sábado, 19 de septiembre de 2009

Papanatismo ecológico

Ayer paseando con mi familia por un gran centro comercial pude observar en los grandes cartelones que ocultaban los comercios que habían cesado su actividad unos slogans que cuando menos me resultaron chocantes. “Usamos más luz natural” y “Ayúdanos a conservar el medio ambiente”.
Veamos. Así que usan más luz natural. Pues yo veo encendidas exactamente las mismas bombillas que siempre. No entiendo el mensaje. Y sobre todo ¿Qué yo les ayude a qué? Oiga, no. Yo vengo aquí y compro en sus tiendas. No salvo niños en Africa ni muchísimo menos vengo a conservar nada. He venido a comprarle ropa a mis hijos que la necesitan antes de que me suban el IVA.
Esto me recuerda al lema de salvemos las ballenas. Les juro que jamás he matado una ballena y si veo alguna le daré comida y le llamaré Wally. ¿Porqué me molestan con chorradas sobre las que nadie de nosotros tenemos nada que ver?
La religión de lo natural junto con la de lo políticamente correcto me mandará a sus comandos de ejecución por decir lo que voy a decir pero allá voy.
Yo soy un consumidor y me la pela el medio ambiente. Pago una pasta por la electricidad que consumo, pago por la comida que me como y pago por cada cosa que compro porque la necesito, y les juro que en lo último en lo que pienso es en el medio ambiente, en que el pantalón está hecho por mano de obra semiesclava en Bangladesh, en los molinillos de Iberdrola ni en las ballenas. Yo no reciclo porque es una solemne idiotez que llena mi casa de basura en bolsas de colores, de botellas vacías, porque me aburre y porque nadie jamás me ha sabido explicar en qué me beneficia a mí directamente echar mierdas en el contenedor amarillo. Yo no salvo el medio ambiente y yo no emito CO2 a la atmósfera, y en caso de que los emitiera seguro que es por necesidad. Yo no tengo nada que ver con el cambio climático y tampoco pueden culparme de la conquista de América ni de la Inquisición. Tampoco participé en la Guerra Civil ni me siento culpable por haber nacido en España en el Siglo XX. Yo no he acabado con la selva del Amazonas ni tengo que ver con el calentamiento global si es que existe.
Y dicho esto, voy a poner la calefacción que empieza a hacer frío, luego cogeré mi coche e iré a hacer la compra a un hipermercado donde me dan bolsas de plástico y no entra en mis planes hacer nada “natural”en los próximos días. Que pasen un buen fin de semana.

sábado, 1 de agosto de 2009

Una historia de mi miedo

Los atentados de esta semana en Burgos y en Mallorca me han traído a la cabeza muchos recuerdos de los años 80.

Mi padre era militar y vivíamos en casas militares en Madrid. En los años 80 ETA mataba hasta 100 personas el año y tantas eran que dejaban de ser noticia en los periódicos y los telediarios. En mi casa cuando bajábamos al portal para ir al colegio había policía militar patrullando la calle.

En 1985 al lado de nuestra casa asesinaron al vicealmirante Fausto Escrigas y su conductor. Mucha gente que vivíamos allí escuchamos los disparos que acabaron con sus vidas. Sus familias quedaron destrozadas y las familias de los militares tuvimos miedo. Un miedo irrefrenable a que papá fuera asesinado, miedo a escuchar disparos en la calle y pensar que le hubiese tocado a él. Me consta porque lo vi con mis ojos que muchos vecinos (militares) miraban los bajos del coche antes de montarse en ellos con sus familias por si habían puesto una bomba lapa.

Los niños y las madres teníamos miedo. Pero mi padre no. Una vez mientras íbamos en coche mis padres y yo hablamos del tema. Yo le pregunté que porqué mataban a militares, policía y guardias civiles y mi padre me respondió que porque querían la independencia del País Vasco.

-¿Y porqué quieren independizarse de España? - Pregunté yo.

- Porque de esa forma pretenden mandar sobre todos los vascos que no han elegido eso y hacerse con el poder de forma ilegal.- me dijo

- Es decir, que no quieren democracia- dije

- No. La democracia les perjudica y matan a esa gente para cabrear a los militares y que den un golpe de estado. Si eso ocurriera tendrían una excusa para seguir haciéndolo y todos los españoles viviríamos peor. Pero ellos no saben una cosa. Nosotros servimos a España, hemos jurado defenderla, y la gente quiere democracia y elegir a sus gobernantes. Ellos no saben que 100 muertos al año es un precio que podemos pagar. –

Me quedé pensando que yo NO estaba dispuesto a pagar ese precio si mi padre era parte de él por algo que tampoco entendía bien como era la democracia. Pero mi miedo se fue disipando con la edad porque sabía que esas muertes no eran en vano.

Pasaron los años y murieron muchos militares y guardias civiles más, y antes de lo que debía mi padre murió de cáncer. Yo crecí y comprendí que por vivir en el menos malo de los regímenes políticos 100 muertos es un precio que podíamos pagar. Esa es la abnegación que tienen los militares, los guardias civiles y la policía cuando los matan. Ellos pagan el precio; nuestro precio.

Los guardias que han muerto esta semana pagan el precio y nosotros seguimos viviendo en democracia. Por eso les debemos muchas cosas: nuestra gratitud, respeto, capturar a sus asesinos, encarcelarlos y mantener la democracia votando, eligiendo gobernantes, equivocándonos y volviendo a elegir gobernantes, y así años y años. Se lo debemos.

PD. Uno de los asesinos del vicealmirante Escrigas fue Ignacio de Juana Chaos. Por su culpa yo tuve miedo, por su culpa una familia que conocíamos conoció el dolor. Comprendan que no le guarde ninguna simpatía cuando sale paseando por Irlanda. De hecho cuando sale por la tele me acuerdo de mi madre hablando en la calle con la viuda de Fausto. No soy imparcial, lo reconozco. De Juana debe morir en la cárcel por todo el mal y el dolor que ha causado en su desgraciada vida.

viernes, 12 de junio de 2009

Otra subida de impuestos

Parece que el gobierno (lo pongo con minúscula a propósito) ha decidido obsequiarnos a los sufridos ciudadanos con otra subida de impuestos. Y lo ha hecho en donde lo haría el alumno mediocre de la clase; en los impuestos especiales.

Para los no iniciados les diré que los impuestos especiales son los que se aplican sobre los hidrocarburos, las labores del tabaco y el alcohol. Para el que quiera ver la ley básica del 92 la tiene en este link

Otra característica de los impuestos especiales y es una razón por la que los gobiernos lo aplican es que suelen recaer sobre bienes de demanda inelástica, o dicho más sencillamente, aquellos bienes que es difícil dejar de consumir aunque suba su precio como el pan, el agua la gasolina o el tabaco.

En esta ocasión los agraciados son las gasolinas y el tabaco. Supongo que nos dejan la posibilidad de ahogar las penas en alcohol sin sobrecoste alguno.

¿Qué efectos tiene esta subida? Sencillo y rápido. A partir del momento de aplicación, se paga la cantidad extra decidida por el gobierno, que recae directamente en el consumidor final. Aunque con un agravante; el IVA aplica sobre los impuestos especiales (por eso son especiales) de tal manera que si sube 10 céntimos el impuesto especial, usted verá que el incremento de precio es 1,16 céntimos. Fantástico ¿verdad?

En mi caso, les voy a confesar que ambos impuestos afectan directamente a mi unidad familiar. La Sra. Kutusova fuma por lo que el gasto en tabaco subirá lo que el gobierno diga (¿les he comentado lo de la minúscula del gobierno?).

En cuanto a la gasolina, no sólo la subida del petróleo me va a afectar sino que el impuesto también. Pero tengo un secreto… el consumo de gasolina se ha reducida a la mitad porque la Sra. Kutusova ha perdido su empleo. No hay mal que por bien no venga.