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domingo, 16 de enero de 2011

Olores

Hace años leí una novela de Stanislav Lem llamada Congreso de Futurología que me dejó muy impresionado. Por no reventarles mucho la historia por si les da por leerla, el argumento trataba de una sociedad futura en la que se vivía muy bien aparentemente, pero era debido a que la gente respiraba sustancias que el gobierno distribuía en el aire y que les hacía ver la realidad como ellos querían. El protagonista se hacía con una máscara antigás y entonces veía la realidad en toda su tristeza. El mundo era una porquería y todo estaba realmente roto y feo.
Al contrario que en la mencionada novela, el gobierno nos ha dado máscaras antigás a todos con la Ley antitabaco y nos ha hecho ver lo lamentable que es el mundo real.
En tres bares que he entrado esperando oler un perfume libre de humos, y disfrutar del paraíso de los no fumadores (como es mi caso) me he encontrado con rancios aromas a fritanga, comida de ayer y otras delicias por el estilo. Mis amigos más marchosos me comentan que en las discotecas, pubs, etc. ahora corre aroma a humanidad, que supongo que es más natural que la del humo del tabaco, pero que sinceramente, a mí me gusta menos.
En las calles, una legión de zombis con cigarrillo en la boca pululan a las puertas de los bares, como en una película de Darío Argento. Supongo que en verano dará menos penita.
¿Humo o fritanga? ¿Tabaco o chotuno? He aquí la cuestión.


viernes, 12 de junio de 2009

Otra subida de impuestos

Parece que el gobierno (lo pongo con minúscula a propósito) ha decidido obsequiarnos a los sufridos ciudadanos con otra subida de impuestos. Y lo ha hecho en donde lo haría el alumno mediocre de la clase; en los impuestos especiales.

Para los no iniciados les diré que los impuestos especiales son los que se aplican sobre los hidrocarburos, las labores del tabaco y el alcohol. Para el que quiera ver la ley básica del 92 la tiene en este link

Otra característica de los impuestos especiales y es una razón por la que los gobiernos lo aplican es que suelen recaer sobre bienes de demanda inelástica, o dicho más sencillamente, aquellos bienes que es difícil dejar de consumir aunque suba su precio como el pan, el agua la gasolina o el tabaco.

En esta ocasión los agraciados son las gasolinas y el tabaco. Supongo que nos dejan la posibilidad de ahogar las penas en alcohol sin sobrecoste alguno.

¿Qué efectos tiene esta subida? Sencillo y rápido. A partir del momento de aplicación, se paga la cantidad extra decidida por el gobierno, que recae directamente en el consumidor final. Aunque con un agravante; el IVA aplica sobre los impuestos especiales (por eso son especiales) de tal manera que si sube 10 céntimos el impuesto especial, usted verá que el incremento de precio es 1,16 céntimos. Fantástico ¿verdad?

En mi caso, les voy a confesar que ambos impuestos afectan directamente a mi unidad familiar. La Sra. Kutusova fuma por lo que el gasto en tabaco subirá lo que el gobierno diga (¿les he comentado lo de la minúscula del gobierno?).

En cuanto a la gasolina, no sólo la subida del petróleo me va a afectar sino que el impuesto también. Pero tengo un secreto… el consumo de gasolina se ha reducida a la mitad porque la Sra. Kutusova ha perdido su empleo. No hay mal que por bien no venga.