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domingo, 2 de septiembre de 2012

El punto de ruptura


Me parece pertinente hablar de la subida del IVA que sufrimos desde ayer. ¿Desde ayer? Bueno, eso es mucho decir. En una bonita costumbre que tenemos en España de ser más listos que nadie, muchos comerciantes han aprovechado par subir precios en mes de Agosto y así “no aplicar la subida del IVA en Septiembre” aderezado con un redondeo al alza. (Qué incómodo debe resultar usar monedas de céntimo ¿eh?) Pero lo que me interesa analizar es el efecto de esta subida en el comportamiento del común de los mortales.

La primera reacción suele ser de molestia o cabreo, según las circunstancias personales. Pagar más por algo a sabiendas nos fastidia porque sabemos que alguien nos está robando, en este caso el Estado y puede que incluso el que nos cobra echándole la culpa al Gobierno.
La segunda reacción es de resignación ante la necesidad de adquirir ciertos artículos de demanda inelástica, o sea, que aunque suba su precio no disminuye igualmente su consumo. Tenemos que seguir comiendo o echando gasolina al coche. Respecto a los precios, la deflación y la demanda escribí este artículo el año pasado. Creo que viene al caso mencionarlo.
Y la tercera reacción es la interesante para el estudio que consiste en que se consume menos en términos macroeconómicos, y su desglose en términos microeconómicos. Si a usted le suben un 3% los precios ¿deja de consumir un 3%? Seguramente no y lo vamos a ver con un par de ejemplos que me han pasado a mí y seguro que a muchos de ustedes.
Ejemplo 1. Las entradas de cine. Pasan de costar en el cine de mi pueblo de 7,6€ a 8,75€, o sea casi un 14% más. Como cuando voy al cine lo hago con mi familia, pago cuatro entradas, es decir, casi 5€ más. Sintiéndolo mucho no voy a reducir un 14% mi consumo de cine sino que probablemente elijamos muy bien las películas que queremos ver y en vez de ir una vez al mes iré una vez cada dos meses. Mi consumo se ha reducido en un 50%.
Ejemplo 2. El vending de la oficina. Solía tomarme una media de tres cafés y una cocacola todos los días, además de una o dos botellas de agua. Todo ello de la máquina del vending. El precio total (subvencionado) venía a ser de unos 2€ En los últimos dos meses subieron los precios y desde ayer tiene otra subida por IVA que lo sitúa en 2,25€. Mis hábitos de consumo han cambiado a un café por la mañana y dos infusiones que me traigo de casa y una botella de agua que relleno de una fuente de agua fría. Consumo diario aproximado 0,7€. He reducido más del 60% mi consumo.

Aunque las cifras puedan parecer poca cosa es importante comprender la psicología del consumo. En mi caso particular lo llamo el “punto de ruptura psicológica”. Consiste en que uno puede aguantar subidas pequeñas de precios y acomodar su consumo sin afectar visiblemente a su calidad de vida, pero cuando el aumento es brusco o generalizado (o como en este caso del IVA las dos), las decisiones de consumo cambian su comportamiento acentuando su elasticidad, de forma que “rompen” el consumo bruscamente. El cambio es las costumbres de consumo son, por lo tanto intensas. Incluso puede que no se trate de una decisión tanto como una necesidad ya que la renta disponible tiene que emplearse en mayor proporción para pagar bienes de primera necesidad (inelásticos) que además tienen los precios intervenidos (como la energía).

¿Qué podemos esperar de todo esto? Evidentemente si unimos estos patrones esperados de consumo con la Curva de Laffer debemos esperar un aumento del fraude, una menor recaudación por IVA y un palo más en la rueda de la economía. Como defendía el propio Sr. Montoro y su partido, un aumento de impuestos genera paro, pobreza e ineficiencia en la asignación de recursos.

Ya sé que esto se hace por reducir el déficit público, pero la vía de los ingresos se agotó hace dos subidas, Sr. Montoro. Ahora hay que atacar el gasto y usted lo sabe mejor que nadie así que por favor, explíquele al Sr. Presidente en un par de tardes (¿se acuerdan?) el funcionamiento del asunto para que deje de cagarla de una vez.


domingo, 27 de febrero de 2011

Democracia imperfecta

Ayer Sábado no tuve tiempo de escribir el post semanal. Pero me he encontrado esta mañana con que el Sr Jesús Cacho ha escrito lo que yo quería escribir ayer. Incluso ha mencionado a Tocqueville como quería hacer yo. En fin, que delante de profesionales yo me retiro prudentemente. Así que quisiera transmitir una idea, más que una queja, que viene muy a cuento de este artículo que les he mencionado antes.
El otro día caminaba con el joven Kutusovich (que tiene diez años y no para de interesarse por todo) y me hizo la siguiente pregunta.
- Papá. ¿La gente elige al presidente o eligen a los que eligen al presidente?
- Bueno hijo, realmente elegimos a los diputados, y estos al presidente.
- Pues no me parece bien. Deberíamos poder elegir al presidente nosotros. ¿y si los diputados no eligen al presidente que quiere la gente?
Y aquí ya no supe qué decirle más que así es el sistema. Para tener diez años no me negarán que el tío tiene su chispa.
Ya saben eso de que sólo los borrachos y los niños dicen la verdad. Como aquel que vio desnudo al emperador. Pues aquí pasa lo mismo. Hasta un niño de diez años puede ver que vivimos en una democracia imperfecta, de boquilla, casi en una no democracia.
Hace más de veinte años que leí La Democracia en América de Tocqueville, pero sus ideas me gustaron mucho ya entonces. Les hablo de memoria, pero venía a decir en uno de sus capítulosque una de las bases del éxito de los EEUU estaba en la elección directa de sus políticos. Y establecía dos razones principales; la política en la que los elegidos luchaban por realizar correctamente su trabajo para ser reelegidos y la sociológica por la cual los electores directos controlaban la acción del elegido y la elección y reelección del cargo conllevaba el prestigio social. Es decir, existe en ese sistema de elección directa un equilibrio entre el poder del político y el poder del pueblo para controlarlo (mantenerlo o echarlo). Y los ejemplos que ponía eran los alcaldes, los jueces y los sheriffs, es decir, los que ejercen el poder más directo sobre las poblaciones. Por supuesto terminaba en el Presidente, que también está sujeto a ese control.
Ni que decir tiene que la separación de poderes es imprescindible para este equilibrio, y que la falta de dicha separación lleva a la falta de libertad y al final a la tiranía.
Tal y como está la situación en España, un cambio de leyes electorales, Constirución, etc para cambiarlo todo me temo que sólo se podría hacer por vía revolucionaria o violenta, pero ¿y si empezamos la casa por los cimientos? ¿y si se postulara el cambio desde los ayuntamientos? Propongo un sistema de elección directa a una o dos vueltas para las elecciones municipales en las que elijamos el representante o concejal de nuestro barrio o distrito a la vez que se vota en otra urna al alcalde. De esa manera habría candidatos a concejal y candidatos a alcalde. Podría votar por ejemplo, a un alcalde de un partido y a nuestro concejal independiente.
Supongo que muchos dirán que de esa forma es dificil la gobernabilidad, pero no se trata de hacérselo más fácil a los políticos, sino a que se mire el interés de la mayoría. Las propuestas tendrían que ser consensuadas, negociadas, pensadas… y existiría una efectiva división de dos poderes, el ejecutivo del alcalde y el legislativo de los concejales.
Y más tarde llevar el sistema al gobierno de las autonomías y de la nación. Yo ne creo que lo vea, pero tal vez mi hijo sí.


¡Separación de poderes YA! ¡Cambio de la Ley electoral YA! ¡Cambio de la Consitución YA!

sábado, 18 de diciembre de 2010

La restricción de los placeres

Desde la antigüedad los jerarcas de las naciones han restringido los placeres de sus ciudadanos. Prohibiciones sobre los alimentos, el sexo, el alcohol, etc. La razón de estas restricciones siempre se han debido a la misma razón; el sometimiento. Si yo controlo lo que te gusta, eres mío en mayor o menor medida. Si para que hagas algo que te origina algún placer, debes darme parte de ese placer, estás sometido a mi voluntad. Lo frecuente es que se pague una tasa o impuesto por ello (la misma palabra impuesto representa el acto de la imposición u obligación) bien en moneda o en especie. Desde disfrutar de grano o de carne a cambio de la entrega de una parte o un diezmo hasta el derecho de primae noctis en el caso de las relaciones sexuales.

A medida que han avanzado los siglos, la sociedad ha evolucionado pero las ideas de fondo permanecen y los resultados de las prohibiciones también. Los malos usos señoriales que tenían lugar durante la Alta Edad Media originaron numerosas revueltas en Europa que llevaron a su abolición y paulatina extinción durante la Baja Edad Media y el Renacimiento. Más adelante otras leyes restrictivas sobre placeres mundanos como la Ley Seca de 1920 terminaron en revoluciones y su abolición posterior por el rechazo social originado. El Corán prohibe la ingesta de alcohol y es un hecho cierto que los musulmanes son indulgentes con la quiebra de esta ley, vamos que beben como cualquier hijo de vecino.

  • Los naturales y necesarios: las necesidades físicas básicas, alimentarse, calmar la sed el abrigo y el sentido de seguridad.
  • Los naturales e innecesarios: la conversación amena, la gratificación sexual y las artes.
  • Los innaturales e innecesarios, que considera superfluos: la búsqueda de la fama, del poder político o del prestigio.
Sobre estos placeres la virtud de ordenar y elegir los placeres que es la prudencia.
Y es aquí en los placeres innecesarios donde encontramos el problema. Los políticos en su búsqueda del placer del poder imponen restricciones en los placeres naturales de sus sometidos. Lo hacen en la suposición o con la excusa de que los ciudadanos no tienen ni prudencia ni criterio y que los gobernantes saben lo que les conviene a sus gobernados, es decir es un atentado contra el libre albedrío de las personas.

Supongo que a estas alturas se preguntarán qué es lo que se ha tomado el bueno de Kutusov para soltarnos esta charleta seudo filosófica. Pues la respuesta es que estamos viviendo una época de neo feudalización que tiene el objetivo implícito de crear nuevas castas gobernantes basadas en el poder económico y la paulatina supresión de las clases medias para convertirlas en clases trabajadoras (en el término marxista de la acepción).

El gobierno nos está acogotando en todos los sentidos. Dentro de nuestras necesidades básicas es notable la subida de impuestos sobre la electricidad y la promesa de una subida del 10% adicional en Enero. Esto junto a la subida del IVA que repercute en la alimentación y todos los servicios básicos ¿es o no es un privilegio de corral? ¿acaso la electricidad no es hoy en día una necesidad tan básica como la comida? Intenten pasar un día o dos sin corriente eléctrica y luego me lo cuentan.
Dentro de los placeres innecesarios quiero hablar de la subida de los impuestos especiales. Sobre todo hay una que me hierve la sangre que es la subida especial que han decretado sobre el tabaco de picadura. Es decir, como la gente no tiene un duro dejó de comprar tabaco de marca y empezó a comprar tabaco de liar que es mucho más barato. Como el gobierno ve que la recaudación baja, le mete un leñazo impositivo al producto de sustitución, conviertiendo el tabaco en un bien de demanda rígida. En su cinismo y como siempre la excusa es que es por nuesto bien. Dicho de otra forma, si quieres fumar pagas o te fastidias. Y desde luego yo lo veo como un asqueroso derecho de pernada sobre las clases económicamente más débiles. Les recuerdo también que nuestra Ministra de Economía quiso meterle un rejón al vino e incluso se planteó hacerlo sobre las carnes rojas. Siempre con las estúpida excusa de la salud pública. ¡Señores! ¡La salud Pública no existe! Existe mi salud, su salud y la salud de cada uno. Cada uno debe tener la prudencia y la templanza de cuidar su cuerpo si quiere. El libre albedrío consiste en que si quiero agarrarme una cogorza, o comerme dos hamburguesas o fumarme un puro, lo pueda hacer y yo soy el responsable de mis actos y debo pagar sus consecuencias. De hecho ya se pagan de muchas formas. Si tengo un accidente de coche porque he bebido, el seguro no me cubre dicho accidente. Eso está en los contratos firmados libremente entre la aseguradora y yo.

Cada euro que debemos pagar al Estado es un euro menos de libertad para nosotros y cada día tenemos una nueva restricción o una nueva tasa o impuesto que pagar. Y mi pronóstico es que acabaremos gritando en la calle en pocos meses que queremos que nos aflojen la correa que cada vez nos aprieta más el cuello.

Por cierto, no he sido fumador nunca. 

sábado, 31 de julio de 2010

Libertad, Igualdad y Fraternidad, pero no mucha.

El otro día se dio un pasito más en dirección contraria al lema de la Revolución Francesa “Libertad, Igualdad y Fraternidad” tan del gusto de los sociatas que nos gobiernan. Como ya saben el Parlamento de Cataluña prohibió las corridas de toros. A los efectos que me traen aquí, lo mismo me da que prohibiesen los toros, la paella, o limpiarnos el culo con la mano derecha. El hecho problemático es la prohibición.
Las prohibiciones recortan libertades. Como ya les dije hace un año, es inquietante la lista de recorte, bocados y pellizcos que nos han dado en nuestras libertades individuales. Las excusas para recortar libertades son infinitas. Y en este caso, que conste que no voy a los toros, pero el día que me dé por ahí me gustaría poder hacerlo. Una vez más, el problema no es la excusa del sufrimiento animal sino la libertad. Incluso el propio Montilla lo ha reconocido.
Pero de paso nos estamos cargando la Igualdad. Como dijo Orwell, “todos somos iguales pero unos más iguales que otros”. Y en España ya es una certeza absoluta. Según residamos en una región o en otra no pagamos los mismos impuestos, no recibimos los mismos servicios y desde luego, no tenemos los mismos derechos. Eso es la falta de igualdad.
Y como no existe la igualdad y cuanta menos libertad se tiene, la fraternidad entendida como amistad o hermandad se rompe. Los que menos tienen mirarán con envidia a los los que tienen más, los ricos mirarán con recelo a los pobres, las regiones oprimidas denostarán a las libres, etc.
Todo esto puede acabar muy mal. Son gotas que van cayendo en el vaso hasta que un día rebosa. Lo siento mucho por Cataluña pero cuantas más restriccionestienen más declinan. Ya no van estudiantes a aprender español, las empresas piensan en irse por los costes añadidos, la vida cultural se regionaliza y por lo tanto disminuye, el cosmopolitismo que tenía Barcelona y que era envidia de Europa se quiere anular y homogeneizar en una sola pasta catalanista.
Hace veinte años siempre decía que si tuviese que irme a vivir fuera de Madrid me gustaría hacerlo a Barcelona. Esta idea ya no es cierta para mí.